El día que intenté enseñar a mi gato a usar el inodoro
Mi gato y yo contra el váter: una batalla épica que terminó con agua por todas partes y una lección sobre la terquedad felina.
Leer la crónicaIdeas y formatos para llevar el humor surrealista a tu día a día: guías para crear tus propias listas de anécdotas, dinámicas para votar el disparate más grande del mes y maneras de convertir una situación cotidiana en una viñeta que alguien querrá compartir.
Lecturas absurdas
Si has llegado hasta aquí buscando más caos doméstico, excusas imposibles o conversaciones con excéntricos profesionales, estas tres piezas te van a venir bien.
Mi gato y yo contra el váter: una batalla épica que terminó con agua por todas partes y una lección sobre la terquedad felina.
Leer la crónicaDesde "se me durmió el despertador" hasta "un pato me bloqueó el paso": recopilamos las excusas más absurdas que la gente ha dado a sus jefes.
Ver el rankingHablamos con un hombre que tiene más de 300 piedras que se parecen a patatas y que ha creado un museo en su garaje.
Leer la entrevistaSoluciones para tu dosis de absurdo
No venimos a venderte productividad ni métodos milagrosos. Venimos a darte lo que de verdad necesitas cuando el lunes pesa demasiado: una comunidad que se toma lo raro en serio, listas que no sirven para nada útil y votaciones donde el ganador es siempre el disparate más grande.
Para la pausa del café
Artículos de tres minutos pensados para leer entre reuniones o en el transporte. Cada pieza tiene un remate claro, sin rodeos ni introducciones eternas. Tú pones el café, nosotros ponemos la anécdota insólita del día.
Para tardes de desvarío
Cada viernes publicamos el ranking de momentos surrealistas reales enviados por la comunidad. Tú votas, tú decides qué historia merece el podio y cuál debería caer al fondo del olvido. El absurdo también necesita democracia.
Para mentes curiosas
Cada mes charlamos con alguien que ha llevado su afición rara hasta el extremo: coleccionistas de piedras con forma de patata, entrenadores de palomas mensajeras urbanas, expertos en siestas estratégicas. Gente real, historias que no te vas a creer.
Porque llevamos años publicando sin pretender ser otra cosa: una redacción pequeña que verifica cada anécdota antes de publicarla, que no inventa historias para rellenar y que respeta a su comunidad. Lo raro, pero con criterio. Si una excusa es demasiado buena para ser cierta, investigamos hasta encontrar al autor original.
¿Tienes una historia ridícula que merece ser contada?
Enviar mi anécdotaEl siguiente paso
Cada mes elegimos el absurdo más divertido entre las historias que nos envía la comunidad. La tuya puede ser la próxima en el ranking.
¿No sabes por dónde empezar? Lee las excusas más ridículas que ya hemos publicado y encuentra inspiración.