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Crónica absurda · 14 de marzo

What to Prepare Before a First Consultation

Crónica de un fracaso anunciado (y muy divertido)

Todo empezó con un vídeo viral. Un gato naranja, con una dignidad pasmosa, hacía sus necesidades en el váter y luego tiraba de la cadena con una pata. Yo, que creo que mi gato es un genio incomprendido, pensé: si ese bicho puede, el mío también.

La primera semana coloqué un adaptador de plástico sobre la taza. Mi gato, que se llama Mortadelo, lo olió, me miró con desprecio y se fue a dormir al sofá. Lo intenté de nuevo con premios de atún. Mortadelo se comió el atún y siguió usando su caja de arena como si nada.

La segunda semana el plan se torció. Mortadelo decidió que el adaptador era un juguete nuevo y lo tiró al suelo. A las tres de la mañana oí un ruido terrible: el plástico había caído dentro del váter y el agua salpicaba por todas partes. Mi vecino del segundo llamó a la puerta para preguntar si estaba todo bien. Le dije que sí, que estaba enseñando a mi gato a ser civilizado. No volvió a dirigirme la palabra.

La tercera semana intenté el método de la paciencia: subir la tapa, dejar que Mortadelo se acostumbrara al sonido del agua. El resultado fue que mi gato desarrolló un miedo irracional al baño. Ahora, cada vez que entro, me mira desde el pasillo como si fuera a traicionarlo.

Al final, el único que aprendió algo fui yo. Los gatos tienen su propio concepto de higiene y ningún tutorial de internet puede contra la voluntad felina. La caja de arena es un territorio sagrado que no se negocia. Mortadelo sigue siendo un genio, pero un genio que prefiere la arena fina y un rincón tranquilo.

Moraleja de la semana

Si tu gato te mira mientras tú intentas enseñarle algo, ya sabes quién manda en casa. Y si alguna vez tienes una idea absurda, cuéntanosla. Aquí las celebramos.

Lente del blog

What to Prepare Before a First Consultation

Cada semana publicamos historias reales (o casi) que desafían la lógica. Aquí tienes las últimas entregas de nuestra comunidad de lo raro.

Todo Crónicas Rankings Entrevistas Envíos de lectores
Crónica 12 min de lectura

El día que intenté enseñar a mi gato a usar el inodoro

Crónica de un fracaso anunciado (y muy divertido)

En esta crónica relato mi ambicioso proyecto de enseñar a mi gato a usar el inodoro, inspirado por un vídeo viral. Semana tras semana, el plan fue degenerando en un caos de salpicaduras, maullidos de protesta y vecinos que llamaron a la puerta para preguntar si estaba todo bien. Descubrí que los gatos tienen su propio concepto de higiene y que ningún tutorial de internet puede contra la voluntad felina. Al final, el único que aprendió algo fui yo: a aceptar que la caja de arena es un territorio sagrado que no se negocia.

Leer la crónica completa →
Ranking 8 min de lectura

Top 7 de excusas más ridículas para llegar tarde al trabajo

Y la que usé yo (spoiler: no funcionó)

Hemos recopilado las excusas más surrealistas que empleados de todo el mundo han utilizado para justificar sus retrasos. Algunas son tan creativas que casi dan ganas de creerlas, como la del tipo que dijo que un pato le impidió cruzar la calle durante veinte minutos. Otras son simplemente desesperadas, como la de quien culpó a su GPS por llevarle a un país vecino. También incluyo mi propia experiencia: intenté usar la excusa del 'atasco cósmico' y mi jefe me miró como si hubiera pedido un aumento. Al final, la honestidad (o un buen café) siempre es mejor opción.

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Entrevista 15 min de lectura

Entrevista a un coleccionista de piedras con forma de patata

Conoce a alguien que ha dedicado su vida a lo más absurdo

En esta entrevista, conversamos con Javier, un jubilado que lleva veinte años coleccionando piedras que, según él, tienen una forma inequívoca de patata. Su colección supera las trescientas piezas, cada una con nombre propio y una historia de cómo la encontró. Javier nos explica que su afición comenzó por casualidad, cuando una piedra en la playa le recordó a una patata frita, y desde entonces no ha podido parar. Aunque su familia al principio lo tomó a broma, ahora su garaje se ha convertido en un pequeño museo que atrae a curiosos de todo el pueblo. La entrevista revela cómo una obsesión aparentemente ridícula puede llenar de sentido y alegría la vida de una persona.

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