En La Casa del Absurdo no publicamos por publicar: cada ranking de anécdotas, cada entrevista a un excéntrico y cada viñeta pasa por un filtro de risa sincera. Somos un equipo pequeño que cree que lo raro merece un buen titular y una comunidad que lo celebre.
Quiénes somos
Detrás de La Casa del Absurdo hay un equipo pequeño de redactores, dibujantes y curiosos profesionales que pasan el día buscando la grieta más ridícula de la realidad. No hacemos periodismo de actualidad: hacemos crónicas de lo que nadie se atreve a contar porque suena demasiado increíble para ser cierto.
Empezamos en 2019 con un blog de tres amigos que compartían anécdotas de sus trabajos absurdos. Lo que comenzó como un grupo de WhatsApp para reírnos de nuestros jefes se convirtió en una comunidad que hoy recibe decenas de historias cada semana.
Cada artículo pasa por tres filtros: que sea real, que sea verificable y que sea genuinamente ridículo. Si una historia no nos hace reír a todos en la sala de redacción, no se publica. Así de simple y así de estricto.
Escribimos como hablamos: directo, sin rodeos y con un punto de ironía. No corregimos lo que suena raro si es verdad, y nunca inventamos una historia solo para que encaje mejor. El absurdo real siempre supera a la ficción.
Nuestra comunidad está formada por gente que ha tenido un día horrible en la oficina y necesita reírse de algo más tonto que su propia vida. Personas que guardan capturas de conversaciones surrealistas, que coleccionan objetos inútiles o que simplemente disfrutan preguntándose por qué hacemos las cosas que hacemos.
No publicaremos una historia que humille a alguien de verdad, ni reiremos de desgracias ajenas reales. Nuestro humor tiene límites claros: nos burlamos de las situaciones, de las instituciones y de nosotros mismos, pero nunca de quien ya la está pasando mal.
Preguntamos lo que nadie pregunta. ¿Por qué los semáforos tienen tres colores y no dos? ¿Quién decidió que el lunes es el primer día de la semana? De esas dudas nacen nuestros mejores artículos.
Verificamos cada anécdota antes de publicarla. Llamamos a los protagonistas, pedimos pruebas y contrastamos fechas. Un buen disparate necesita una base sólida de verdad.
La mitad de nuestro contenido llega de lectores que comparten sus propias historias. Cada mes votamos juntos cuál es el absurdo más divertido y el ganador se lleva la portada de la newsletter.
Nuestra historia
Lo que empezó como un blog de madrugada para contar la anécdota más tonta de la semana se convirtió en una redacción llena de libretas, pegatinas y gente que discute si un pepino puede ser más absurdo que una aspiradora. Estos son los hitos que nos trajeron hasta aquí.
Publicamos «10 formas ridículas de abrir un plátano» en un blog sin lectores. El post recibió 47 visitas, pero una de ellas era de alguien que no conocíamos. Eso bastó para seguir.
Un lector nos mandó la historia de su vecino que pintó la puerta de su casa de color «verde esperanza pero con matices». Abrimos el buzón de anécdotas y en una semana recibimos 200 relatos.
Lanzamos la votación mensual donde la comunidad elige la historia más ridícula. El primer ganador fue un hombre que llevó un sándwich al cine y acabó en la portada del periódico local.
Publicamos la primera conversación con un coleccionista de piedras con forma de patata. La entrevista se compartió más de mil veces y nos dimos cuenta de que lo raro une más que lo normal.
Incorporamos a una ilustradora que dibuja nuestras anécdotas favoritas con un estilo pop surrealista. Las viñetas se convirtieron en la sección más esperada de la semana.
Cada semana recibimos decenas de historias nuevas, votaciones reñidas y debates sobre si una tostada con mantequilla puede caer siempre del lado equivocado. Seguimos sin respuesta, pero con mucha diversión.
Colaboraciones y confianza
Desde fanzines locales hasta newsletters de humor, varias publicaciones han confiado en nuestras listas y viñetas para alegrar sus páginas. Estos son algunos de los nombres con los que hemos compartido risas.
El Periódico del Caos
Publicó nuestra serie de anécdotas absurdas en su suplemento de fin de semana durante seis meses.
Radio Frecuencia Rara
Nos invitaron a contar en directo las historias más surrealistas enviadas por nuestros lectores.
Revista Cotidiano Extremo
Colaboramos con sus viñetas mensuales sobre situaciones domésticas llevadas al límite.
Fanzine La Excusa Perfecta
Reimprimieron nuestro ranking de excusas ridículas en su edición impresa número doce.
Podcast Historias Inútiles
Usaron nuestras encuestas como base para su episodio sobre aficiones inexplicables.
Web Cosas que Sobran
Compartimos sección de envíos de lectores durante la temporada de verano.