Aquí reunimos menciones, colaboraciones y apariciones que han surgido de forma natural: lectores que nos escriben, medios que citan nuestras listas y comunidades que comparten el absurdo. Sin cifras infladas ni promesas imposibles, solo el rastro real de lo que hacemos.
Lo que dicen quienes leen lo absurdo
No prometemos cambiar tu vida, pero sí arrancarte una carcajada en el metro. Estas son algunas voces de la comunidad que vota, comenta y manda sus propias historias imposibles.
Marta G.
Envió su historia en enero
Mi anécdota del vecino que confundió mi puerta con la suya y le puso una nota de despedida al felpudo salió publicada. Recibí más de 200 comentarios de gente que había vivido algo parecido. Nunca me sentí tan comprendida.
Historia publicada en la sección de lectores
Raúl P.
Votante del ranking mensual
El ranking de momentos surrealistas reales se ha convertido en mi cita de los viernes. La semana pasada ganó la del tipo que intentó pagar con un cupón de descuento de un supermercado que ya no existe. Me reí sola en la oficina.
Participa en las votaciones cada semana
Lucía F.
Lectora desde el primer número
La entrevista al coleccionista de piedras con forma de patata me convenció de que mi afición por guardar tickets de compra antiguos no es tan rara. Bueno, quizá sí, pero al menos aquí nadie me juzga.
Entrevistas a excéntricos cada mes
Javier M.
Colaborador habitual
Mandé la historia de mi intento de montar un mueble sueco sin instrucciones y acabó en la lista de las más votadas del mes. El nivel de detalle de los comentarios era tan absurdo como mi propia experiencia.
Envíos de lectores revisados cada semana
Sofía R.
Descubrió la web por un viral
Llegué por el artículo de las excusas ridículas para llegar tarde y me quedé por las viñetas de los jueves. La del gato que intenta usar el inodoro es exactamente lo que necesitaba después de un día largo.
Viñetas nuevas cada jueves
Nacho T.
Ganó el absurdo del mes
Mi historia sobre el intento de enseñar a mi gato a usar el inodoro ganó la votación de marzo. El premio era simbólico, pero la satisfacción de que 400 personas se rieran con mi desastre no tiene precio.
Votación abierta hasta fin de mes
¿Tienes una historia ridícula que contar?
La comunidad decide cada mes cuál es el absurdo más divertido. Tu anécdota podría ser la próxima ganadora.
Enviar mi historiaNotas al pie de lo absurdo
Antes de que nos acuses de exagerar, aquí van las letras pequeñas de La Casa del Absurdo. Definimos qué entendemos por cada cosa, qué no prometemos y cómo interpretamos las historias que publicamos. Sin trampas ni malentendidos.
Usamos la palabra para referirnos a situaciones reales o verosímiles que rozan el ridículo por su lógica retorcida. No inventamos testimonios: partimos de anécdotas enviadas por lectores o hechos documentados, y solo añadimos el tono narrativo. Si una historia parece increíble, lo avisamos en la propia pieza.
Los resultados del ranking mensual reflejan únicamente los votos emitidos en nuestra web durante el periodo indicado. No usamos bots ni inflamos cifras. Si un voto gana por poco margen, lo decimos. La gracia está en la competencia real, no en un marcador amañado.
Nuestras ilustraciones exageran rasgos y situaciones para provocar la risa. Cualquier parecido con una persona concreta, viva o muerta, es pura coincidencia. Las viñetas que se inspiran en envíos de lectores cambian nombres y detalles identificativos para proteger al autor de la anécdota.
Al enviarnos tu historia aceptas que podamos publicarla con ediciones menores de estilo. No pagamos por las anécdotas, pero sí acreditamos al autor si lo pide. Nos reservamos el derecho de descartar relatos que sean ofensivos, promocionen productos o simplemente no tengan gracia.
Las personas que entrevistamos participan de forma voluntaria y revisan el texto antes de su publicación. No pagamos por las entrevistas ni aceptamos sobornos para incluir a nadie. Si una afición parece peligrosa o ilegal, no la publicamos, por muy divertida que resulte.
Si detectamos un error factual en un artículo o ranking, lo corregimos y añadimos una nota al pie indicando el cambio. No borramos silenciosamente: la transparencia también forma parte del juego. Puedes avisarnos de cualquier fallo a través de la página de contacto.
Todo lo que publicamos busca entretener, no engañar. Si alguna vez dudamos entre dos versiones de una anécdota, elegimos la más divertida, pero siempre avisamos de que existen versiones encontradas. Preferimos un "puede que no fuera exactamente así" a una mentira redonda.